domingo, 25 de marzo de 2007

Alicante. San Vicente. Biblioteca. 23 de marzo
(sesión 47)

Esto de la doble nacionalidad es más complicado de lo que parece. Como cuento en Alicante me relajo... pero me encuentro en Albacete. Salgo un poco más tarde de lo que quisiera y me encuentro con las obras de la circunvalación. ¡Diantre, malditas elecciones!

Encima el coche está hecho un asco. Me ha salido malo. No tiene ni un año y ya voy a tener que lavarlo.

En esto voy pensando, mientras atravieso la autovía más peligrosa del mundo buscando gigantes. Tengo tres localizados. A la altura de Almansa Intento echarle una foto a Abuengra, que en el idioma perdido de los gigantes significa “Mujer anciana con dolor entre los dedos que mira al cielo”. Casi me mato. Mejor la próxima vez, paro el coche y lo intento.

Llego un poco apurado a la sesión, con lo nervioso que eso me pone. Pero se me pasa enseguida. Esta biblioteca da muy buen rollo. Queda incluida por derecho en el "Libro de oro de bibliotecas comodiosmanda". Me llevan al sótano clandestino a contar historias. Mejor entorno no se puede pedir. Cuento mis Humedades ante un público agradecido.


Aquí se está empezando a programar cuentos para adultos de una manera estable (aunque actividades han hecho de siempre, antes de existir este edificio). Me cuentan que los adultos van viniendo poco a poco, cada vez en mayor número. Y uno se da cuenta de que atraer al público a estas cosas es como engañar caracoles. Uno tiene que ir despacito al principio, con mucho mimo, para que los adultos salgan de su concha y asomen sus cuernos (permítanme la metáfora y no piensen mal). Pero al hacerlo así, periódicamente, eligiendo bien los narradores (no me refiero a mí, que por aquí pasaron Félix y J. M. Garzón) se termina por enviciar a la gente en eso de disfrutar con las palabras... pues como ha sido toda la vida.

jueves, 22 de marzo de 2007

Murcia. Feria del libro. La Puerta Falsa. 21 de marzo
(sesión 46)

Allá vamos otra vez, a la Feria del Libro de Murcia que el año pasado resurgió con tanto empuje. Si eres de Murcia ya estás tardando en hacerte con un programa, que traen gente muy buena, que te lo digo yo.

Este año me llevaron a contar a uno de esos locales con solera: La Puerta Falsa. Miles de personas y de grupos han cantado, recitado, actuado, y tantas cosas más antes que yo por aquí. Eso hace que las paredes se impregnen de sabor. Los locales son como el vino hay que darles tiempo y éste parece ser un gran reserva.

Me encuentro con las personas del Colegio Micaela Sanz donde raticos tan buenos pasamos la semana anterior, qué gusto veros por allí. Y personas como Clara la biblioactiva, que es a quien se le ocurre cada año que venga por esta feria y muchas otras cosas se le ocurren asómate si quieres a su blog. También estaban Ángel y Carmen, los Tan Tan Teatro, que se encargaron de recibirme como si fuera un señor. mira que guapos:

Y bueno, ya se sabe, las palabras van trayendo las risas y, mira, nos vamos sintiendo cómodos. Tanto, que llega el momento de dar una primera oportunidad a una historia que no partía como titular. Conté por primera vez para adultos el cuento “Lejos”, que no da nada de risa y que creó un momento emotivo que algunas personas me agradecieron sin saber (aunque se lo dije) que era yo el agradecido. Lejos empieza así:

Cuando le dijeron a Alberto que su tía Marta se había marchado, decidió ir a buscarla. Metió en la mochila un puñado de canicas para no olvidar que era un niño. También una foto de su tía, aunque no tardó en sacarla, no quería llevársela así, tan quieta y callada.
Cogió algo de pan, de agua, algo de abrigo y echó a andar hacia donde los adultos le habían dicho que estaba:

“Lejos, Alberto, la tía Marta se ha ido muy lejos.
Lo más lejos que puede uno irse.
Allá de dónde no se vuelve”.

“Pues si no va a volver, tendré que ir yo a buscarla”, se dijo.
Y también, “lejos, lo más lejos debe ser al otro lado del mar”.

Y Alberto anduvo los caminos y llegó al mar.
-Mar, ¿sabes tú dónde está mi tía Marta?
Y el mar miró en los barcos que le surcaban la espalda en ese momento,
preguntó el nombre a todos los ahogados que le vivían dentro y respondió:
-No, conmigo no está.
-Entonces, puede que haya ido a tu otra orilla.
-Puede, pero si me pasó por encima lo habría notado. A lo mejor lo sabe el viento. Él llega más lejos que mis orillas...

Al acabar, el dueño del bar se marca un detalle: había estado grabando en secreto la sesión y me entrega una copia. Gracias, por esta vez no te denunciaré. Os dejo aquí un trocito para los que no pudisteis venir. El cuento "Cape", una historia que llevo aaaaaños contando, que tenía un poco abandonada pero, vete tú a saber el motivo, apareció de repente.

(El enlace anterior no funcionaba, a ver con este)


lunes, 19 de marzo de 2007

Alicante. Clan Cabaret. 17 de marzo
(sesión 45)

El Clan Cabaret fue uno de los locales donde empecé de joven en eso de contar los cuentos. No olvido, claro, el Jamboree, y la Tetería del Zoco donde raticos tan buenos de palabras pasamos Félix y yo por aquel entonces, cuando éramos el grupo Albo y de los que tanto apoyo recibimos.

Hoy no estaba Félix, pero había grandes personalidades:


Y un público al qué conté mis Humedades.



Hubo una gran ausencia, Mamen, la jefa. Querrida, con la voz de ultratumba que te escuché por el teléfono me dejaste con el alma compungida. Cúrate ese resfriado y ponte buena pronto.

Este señor, que es el fotógrafo, hizo estas pedazo de fotos desde todos los ángulos, que pasan directamente al apartado de antología.






Murcia. Archena. Colegio Micaela sanz. 15 de marzo
(sesiones 42,43 y 44)

Y en este colegio acabo la gira murciana por tres centros que celebran (no se puede usar otra palabra) actos de animación lectora.

No es justo, piensa uno, haber nacido demasiado pronto y no haber disfrutado de cosas así.

Vaya lío que montan, en los tres colegios. Uno tiene la sensación de que le han sacado las tripas a los libros y por los pasillos te encuentras personajes, emociones, escenarios de aventuras... como para no buscarlos luego en los libros.

Madre mía qué manera de disfrutar los cuentos, de niños y adultos. Sabe uno, pero se lo confirman cosas así, que el entusiasmo es uno de los virus más contagiosos y por allí campaba a sus anchas, de adultos a niños y viceversa.



Leímos con las orejas historias que iban por el aire. Se quedaron con ganas. ¡Qué avidez de palabras tienen las personas que ya saben lo que es disfrutarlas! Les emplacé a las historias que se leen con los ojos y que van en el papel.

Un placer, Alonso, muchas gracias por dejarme disfrutar de vuestro entusiasmo.

domingo, 18 de marzo de 2007

Murcia. Colegio Nuestra Señora de la Arixaca. 14 de marzo
(sesiones 38, 39, 40 y 41)

VIII Encuentro de animación a la lectura y escritura.
Bueno, tercer año consecutivo que aparezco por este colegio, como cada año, me encuentro más a gusto que el anterior. Cuento cuentos ante un público selecto. Personas de diferentes edades acostumbradas a escuchar.


Cuento a todo el colegio, en grupos pequeños y de una edad similar... qué más se puede pedir. ¡Educadores del mundo, no decaigáis en vuestra labor! Que el trabajo es lento pero da su fruto. Cuando a unos niños les han contado cuentos año tras año se nota. Es como si aprendieran a escuchar.

Encima estabas por ahí Oscar, y me hiciste recordar mi paso por Edebé, me gustó. Lástima que no coincidimos en un descanso.

Murcia. Abarán. Colegio Juan XXIII. 13 de marzo
(sesiones 35, 36 y 37)

Martes y trece y nada más empezar la semana se produce la captura del segundo gigante del año. Una giganta esta vez. La bautizo con el nombre de Atzerlarin, que en el idioma perdido de los gigantes significa “la bella mujer de largos cabellos que mira al cielo”. Cuando paséis por el kilómetro 88 de la autovía que une Albacete con Murcia si vais en ese sentido, la encontráis a la derecha. Pitadle, por favor, eso le gusta.


De dirigía a Abarán a empezar mi semana murciana en el colegio Juan XIII. Allí me encuentro con Antonio, andamos buenos los dos, yo constipado y él afónico, un comienzo así solo puede acabar bien. Cuento cuentos para alumnos de 2º y 4º y aun queda un ratillo para contarles algo a unos agradecidos alumnos de cinco años.


Por la tarde, tras pasear por la vera de un río con agua (para mi asombro) que estaban arreglando y dejando bonito (para mi asombro) doy una charla a la que asiste un buen número de madres y un padre (¿dónde nos metemos los hombres cuando hay actos de este tipo?). “Aprende a contar un cuento” le llamamos a la charla, aunque ellas ya saben, es solo por reflexionar, por compartir experiencias y por tener la ocasión de decirles que los profesionales contamos historias a sus hijos pero los cuentos que sus hijos recordarán toda la vida son los que les contarán ellas (y ellos, ojalá que ellos también).




Por si faltara algo, por la tarde hacemos una pequeña excursión para ver las norias centenarias que todavía funcionan por allí.

Gran Canaria. Santa Brígida. 9 de marzo
(sesión 34)

Mermado y sin aliento, medio muerto y enfermo (bueno, tampoco será tanto) me llegan a Santa Brígida, un municipio en el que están arreglando las calles o que todavía no las han puesto a nuestra llegada, ¿a qué hora se levantará esta gente?
El lugar elegido es un restaurante de esos que mi barrio se les llama “de comida rara”. Rara era, a mis ojos de incauto provinciano, buena, también estaba, doy fe. La Carpintería. Personas de las inmediaciones, bien merece la pena, para la próxima sesión para adultos que se haga, acercarse sin prisas, cenar con calma y darse luego un buen atracón de palabras con la barriga llena. Sinceramente lo aconsejo.


Y bueno, allí, en un sótano tranquilo, apto para la práctica de la narración entre personas agradecidas y las palabras saliéndome de la boca como la gripe que ando incubando les deja, ponemos el broche final a la aventura Canaria de la que salgo vivo, y contento.

A más tardar, vuelvo por allí en mayo para seguir dando la lata con el II Itinerario de cuentos eróticos por Vegueta (el casco antiguo de Las Palmas) y para estar en el Maratón de la Plaza de las Ranas y más cosas.

Colaboradores