Mostrando entradas con la etiqueta Gran Canaria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gran Canaria. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de marzo de 2007

Gran Canaria. Santa Brígida. 9 de marzo
(sesión 34)

Mermado y sin aliento, medio muerto y enfermo (bueno, tampoco será tanto) me llegan a Santa Brígida, un municipio en el que están arreglando las calles o que todavía no las han puesto a nuestra llegada, ¿a qué hora se levantará esta gente?
El lugar elegido es un restaurante de esos que mi barrio se les llama “de comida rara”. Rara era, a mis ojos de incauto provinciano, buena, también estaba, doy fe. La Carpintería. Personas de las inmediaciones, bien merece la pena, para la próxima sesión para adultos que se haga, acercarse sin prisas, cenar con calma y darse luego un buen atracón de palabras con la barriga llena. Sinceramente lo aconsejo.


Y bueno, allí, en un sótano tranquilo, apto para la práctica de la narración entre personas agradecidas y las palabras saliéndome de la boca como la gripe que ando incubando les deja, ponemos el broche final a la aventura Canaria de la que salgo vivo, y contento.

A más tardar, vuelvo por allí en mayo para seguir dando la lata con el II Itinerario de cuentos eróticos por Vegueta (el casco antiguo de Las Palmas) y para estar en el Maratón de la Plaza de las Ranas y más cosas.

Gran Canaria. Biblioteca Insular. 9 de marzo
(sesión 33)

La Biblioteca Insular es el primer sitio que contacté en las islas, hace ya algunos años. Da respeto contar en un sitio donde tan bien te han tratado. Puede uno querer hacerlo muy bien, para tratar de devolver lo bueno recibido, y olvidarse de disfrutar. Pero no ocurre, porque entre el público esta Yolanda, una amiga y quizás la persona a la que más se le note disfrutar y arrastra al público al buen humor y nos olvidamos de responsabilidades y nos contagiamos de su risa.
Gran Canaria. Arucas. 9 de marzo
(sesión 32)

En Arucas están los Labrantes de la Palabra y está Loli, la bibliotecaria que me preparó un lugar chulo para contar al aire libre (Gran Canaria es lo que tiene): debajo de un drago que, si no era milenario, sería centenario y si no, por lo menos era grande y bonito. En pleno patio canario. Un lugar amplio y bello. Tan amplio que cabían varios montones de niños, oye, y se llenó.

Se nota las ganas de comunicar el gusto por las historias, por llevar a los niños a la literatura, en este caso oral, de los bibliotecarios en detalles como la presentación de Loli. Gracias. Una gran invitación al disfrute. Y también el cuidado y el empeño, también.
Y allí estuvimos contando bajo la atenta mirada de los profesores, que también había unos cuantos. Salió bien, salió bien. Aunque, en circunstancias así, uno sale con la impresión de que si el público hubiera sido menos numeroso habría salido mejor.

Gran Canaria. Las Palmas. PUB Cuasquías. 8 de marzo.
(sesión 31)

Creo que el Cuasquías es, en este momento, el lugar perfecto para contar cuentos. Y si no que se lo pregunten a los asistentes. La distribución perfecta, el aislamiento adecuado con el resto del bar que está a lo suyo pero no molesta porque hay puertas... que no hacen ruido al abrirse, no hay camareros que pasen por en medio sino que respetan el pacto de hacer un descanso en medio para servir, ¡si ni siquiera había humo! Apareció el borracho, claro, era un bar, pero incluso la persona alcoholizada dejó de dar la lata con un simple “caballero, modere sus emociones, por favor”. Era fácil contar en un sitio así. Mira qué público:


La biblioteca Insular lleva años proponiendo este tipo de sesiones para adultos en bares y preocupándose y mira, les ha llegado el momento de recoger el fruto. Bueno, lo recogí yo, porque era un lujo poder contar allí y ante aquel público, y un privilegio, sí señor, lo era. Fue bonito. Incluso con visitante ilustre incluido (aparte de los participantes en el curso, que no os olvido) allí estaba, una de las Labrantes de la Palabra. Un grupo de personas mayores que se reúnen para recuperar historias y compartirlas. Un honor.

viernes, 16 de marzo de 2007

Gran Canaria. Telde . 8 de marzo.
(sesión 30)

Vienen una barbaridad de niños y cuesta un poco no ser domador de fieras en vez de contador de historias. Las palomas chocando contra el toldo no facilitaban las cosas, pero mira, si querían escuchar. Hasta un lagarto canario se acercó al toldo para regocijo de los asistentes.
Después con Pino y Tino andamos camino y llegamos a la playa, a comer bajo la atenta mirada de Neptuno. Buena comida y mejor compaña.
Gran Canaria. Valsequillo. 8 de marzo.
(sesiones 28 y 29)
En Valsequillo está una de las grandes: Maite, grande, grande. Cuando me recoge lleva unas gafas de sol y no la reconozco, canalla. Alegría.
Me lleva ante este grupo de personas de cinco años

y luego otro de grupo de personas de tres y cuatro años.

Disfrutamos. Y me lleva a Telde, sí al pueblo del curso, pero esta vez a otra biblioteca en la zona de San Juan, cerca de la playa.

Gran Canaria. Telde. 5 al 7 de marzo

Lástima que Telde salga en la tele por otras cosas y no por su biblioteca. Es nueva, o se conserva muy bien, y está en medio de un parque con fuentes y estatuas. Ganas me entran de empadronarme aquí.
Me conducen a una sala donde se oye agua caer de fondo y se ven estrellas en el techo... ¿dónde estoy? En el lugar donde estas personas que ves en la foto, y otras que no aparecen, pasaremos los tres días siguientes metiéndonos de lleno en eso de la narración oral. De diecisiete asistentes sólo tres varones (¿dónde se mete el resto de los hombres del mundo?).
Atrévete a contar un cuento” se llama el curso y se atrevieron, vaya que sí. Incluso las más recelosas nos regalaron sus palabras al final (con un poco de trampa pero pasó). Cien por cien de asistentes contando el cuento, pocas veces se da este porcentaje de valientes. Un poco de hacer el bobo otro poco de cosas serias y buen rollo, sobre todo buen rollo.

Colaboradores