¡Qué frío! Otro año más, qué frío. ¡Y cuánta gente! Un año más cuánta gente. Hale, a contar historias de miedo la noche de Todos los Santos (por favor, no me sean horteras, no me la llamen de esa otra manera). En un castillo. En el de Petrer. Un año más un gusto volver a encontrar a Félix, y escucharle. Este año se asomó por allí Caoz también, y como no estaba Susana y Luisan y otras personas que contaban por primera vez. Un gusto. Y encima vino la familia. ¿Qué frío, eh?
¿Mi cuento? uno nuevo. Estrenar sí que da miedo, ay. "La resurrección de la carne de pollo", se llama. Es el primero que se asoma al mundo de la sesión que quiero poner de largo la temporada que viene: MATAMALA (previsor que es uno).
Que luego digan que la profesión de cuentista es todo coser y cantar. Que sepa todo el mundo que se pasa mal hasta que has terminado de hacer el cuento (que ya no es solo una idea). Que se pasa peor cuando ya lo has terminado pero no sabes si funcionará... tienen tantas piececitas y es tan complicado hacerlos echar a andar. Y que es un calvario hasta que te haces a ellos y ellos a ti y los conoces y te conocen... ay.
¡Pero que gusto cuando todo funciona!
(y lo has elaborado tú, con tu trabajo, que no se lo has copiado a nadie)
Hermana, gracias por las fotos, en secreto.



Mira qué majos los del colegio Santa Ana.



Y un público al qué conté mis 





