Querido Flipi:
Sí, anoche llegué tarde, perdóname. Te tenía que haber escrito antes pero es que estuve de turismo cultural en Alicante. Sí, creeeeteloooo, que hay cultura en Alicante. Algo queda. Estuve en la Sala
Clan Cabaret, una de las representantes de la resistencia. Parece que ahora se ha aliado con el
Teatre Arniches y montan cosas y se hacen publicidad y si vas a un sitio te invitan a una copa en el otro y, en fin, esas cosas.
¡Ay, Flipi, si ves aquello todo lleno de juventud y de personas! Me recordó a cuando
Félix y yo íbamos para allá todavía con los pantalones cortos. Hace tanto, que tú no habías nacido ni te habían abandonado ni te había pillado el coche aquel (mira que erizarte en vez de salir corriendo). En fin, mucho tiempo. Tenía que agarrarme a la barra para no subirme a ese escenario que no sé que tiene... ah, sí, sí que lo sé: poso. No me subí porque
Mamen, la jefa, cuando ya era tarde y me había bebido treinta o cuarenta cervezas por la nostalgia, me dijo que me esperara y que subiera en otoño, que hoy habían contratado a otro. Hombre, ya lo sabía, si había ido a verle.
Es que resulta que me llaman un día por teléfono (me acuerdo de que te estaba limpiando la jaula), descolgué, era un señor que me dijo si quería escribir. Le dije que a mí eso me encanta. Y me dijo que si les hacía un trozo de algo que hablara de PERRA VIDA. ¡Mira, si a mí ese tema me encanta! Le dije que claro y me puse y lo escribí y se lo mandé.
Resulta que era para un mónologo teatral y ¡A que no sabes quien lo iba a representar!
Pedro del Rey. No sé si te acuerdas de que el grupo
Jácara montó una obra que se llamaba cuando
Jack el destripador bailaba claqué. Oye mira que lo hicieron bonico y que me gustó. Tú no habías nacido, ni tu padre ni tu bisabuelo, es que hace ya unas décadas de esto. Y mira que el tal Pedro ha hecho cosas desde entonces, pues yo me acuerdo de esa. Esta de ahora se llama
Asco de vida. Mira, te pego aquí el cartel:

La verdad es que al principio se me hizo un poco raro escuchar mis palabras saliendo de otra boca. Confieso que no me haría ninguna gracia encontrarme un día a otro narrador contando sin permiso mis historias (las que no están publicadas me refiero). Pero esto era distinto. No es que me hubiera pedido permiso, me había pedido el texto y yo lo hice para eso, encantado. Fue divertido.
En cuanto me relajé y dejé de pensar en cómo lo habría dicho yo, empecé a disfrutarlo. Y me di cuenta de que lo hacía de maravilla.
Lo que tiene los actores que subió en chandal y nadie le dijo nada. Y luego contó las cosas de su vida, pero era todo inventado. Bueno, si lo ves que se pone a cantar y a bailar el tío, en medio de las cosas que contaba que la gente se tiraba por el suelo y todo de risa (con lo sucio que está). Cómo canta el tío, y cómo baila y cómo habla y tó. Me gustó, Flipi. Siento haber llegado tarde, pero valió la pena.
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