viernes, 7 de diciembre de 2007

Ciudad Real. Carrizosa. 16 de noviembre 2007.
(sesión 191)

Cambio de provincia y de público en un momento. Me esperan en Carrizosa, donde ya somos viejos amigos. Un frío más infernal que invernal me recibe, después las personas nos dimos calorcito y se estuvo a gustito.
Toledo. Cobisa. 16 de noviembre 2007.
(sesión 190)

Tarde de doblete. Empezamos con buen pie en Cobisa. Al poco de llegar me llaman por la calle, “¡Pablo, Pablo!” Me quedo muerto. No me suele pasar. Es Marta, la bibliotecaria. Claro me tiene fichado.
Madrid. Móstoles. Bibliotecas Municipales. 12 al 15 de noviembre 2007.
(sesiones 186 a 189)

Algunas veces cuando llego a Madrid me siento como absorbido por un hormiguero frenético. Si te equivocas en un cruce nunca conseguirás recuperar tu ruta. Todo está lejos. Ay.

Menos mal que pude contar cuentos, eso siempre relaja.
El primer día en el centro cultural CALEIDOSCOPIO

El segundo en el centro JOAN MIRÓ
El tercero en la BIBLIOTECA CENTRAL
Y el cuarto, una despedida de lujo con Fabiola en la biblioteca del centro Sociocultural EL SOTO

Me encuentro tan cómodo que se me sale de la boca El Espantapájaros. Un cuento que lleva escrito unos años, publicado otros cuantos pero hasta este día no se lo había contado a ningún público.

martes, 13 de noviembre de 2007



Cádiz. Biblioteca Pública. 10 de noviembre 2007.
(sesión 185)

A estas alturas uno se siente ya de aquí. Me tengo que ir, mecachis. Ahora que sé dónde esta La Gorda te da de comer, que se come de maravilla, así tapitas sueltas. Y dónde están las librerías de libros viejos. Y el jamoncito eso con el vinito... ay.

La sesión de la mañana, por los antecedentes que me habían comentado los compañeros, se presentaba peluda. Pero hicimos un plan. Desde la biblioteca, preocupados porque aquello no fuera un mercado de verduras, pusieron todo de su parte y atacamos al ruido y la dispersión por todos los flancos:
1.-No se contó en la sala infantil que es un espacio bonito, pero donde los niños están habituados a campar a sus anchas (como debe ser).

2.-Llevamos los cuentos al salón de actos, que era un espacio distinto y donde había SILLAS para todos. No entenderé nunca por qué los niños no tienen derecho a silla y se les amontona en el suelo. Señores, que son personas también, aunque de menor tamaño, pero personas.

3.-Los adultos estaban sentados con sus hijos. Esto era posible porque yo estaba sobre una tarima y podían verme bien. Así los niños estaban con sus padres y los padres no estaban con otros padres al final, charlando.

4.-Salió Jose, el encargado de la actividad aquel día y pidió tres cosas:
-Que se apagaran lo móviles.
-Que necesitábamos silencio.
-Que los niños no caminaran por la sala.

Creo que hubo otros detalles, pero con estos ya está bien por hoy para hacer llegar un mensaje de esperanza a las bibliotecarias y bibliotecarios preocupados por el nivel de ruido sus sesiones de cuentos: Poco a poco, compañeros, poco a poco, pero orientando.



La cosa salió bien, sí señor. Otro éxito para Supernani.
Seguiremos sembrando la paz, la palabra y la justicia por el universo.
Literatura infantil y juvenil en la SER.
Viernes 9 de noviembre 2007


En La ventanta del Ocio con Mónica Rendón seguimos con Carles Cano, bueno, con sus libros.
Esta vez le tocó a:

¿Dónde está la nariz de Pinocho?
Carles Cano

Un buen día Pinocho perdió la nariz...
Y la busca por todas partes pero no aparece.
Pega carteles, ofrece recompensas, se hace entrevistar en las televisiones y revistas, pero nada.
Su padre le hace otras... pero no le encajan bien
Prueba a ponerse otras cosas... tampoco

Cuando su padre le pregunta dónde ha estado, él sin fuerzas para reconocer tanto fracaso, improvisa, fantasea. Por ahí empieza a resolverse la cosa.

No es que sea bueno mentir, pero puede llegar a ser más perjudicial no fantasear nunca. Los niños fantasean porque tienen nariz.
Los que no fantasean nunca corren un gran peligro.
Nombramos así como de pasada Un dragón a dieta, que se lo merece hombre, que es divertido.
Cádiz. Biblioteca Pública. 9 de noviembre 2007.
El día siguiente lo pasé suelto por las calles de la parte antigua de Cádiz que es ruidosa, aunque peatonal y bonita.

Por la tarde me esperaba un grupo de personas para que les contara cómo es eso de contar cuentos.
Cádiz. Biblioteca Pública. 8 de noviembre 2007.
(sesiones 182, 183 y 184)

En Iniesta me subí al coche atardeciendo, en Cádiz me bajé de madrugada.
La sensación de un vuelo interplanetario debe ser parecida.

Conté para un grupo de jóvenes por la mañana:

Para adultos por la tarde:
Por la noche en el PUB Pai-Pai, como colofón tuve que lidiar con una persona alcoholizada, pero sobre todo con un público que no se pué agunatá de bonico que era. Míralos:

Hay que ver lo que son las cosas. Cuando los locales se lo curran los cuentos fluyen. No teníamos nada contra la persona, pero su nivel de alcohol aconsejaba que se trasladara a otro bar donde no hubiera espectáculo. En la segunda parte no estaba. Kiko, te debo una. Gracias.

Un día completito. Sí, señor.

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